Un poco de todo para amenizar tu visita. Charla, tertulia, comentarios, impresiones.
Todo con tal de tener un buen momento de oscio productivo!!!
Eduarbol | 24 Abril, 2007 00:42
Hace un par de años, tuve un día para el olvido. Uno de esos días que te pasan mil gatos negros en frente tuyo y la nube más negra del cielo despejado te persigue como el coyote al correcaminos. Mi vida en aquella mañana posterior estaba más tirando al suelo que al cielo y regresaba al lugar donde laboraba en aquel entonces: "La Unidad Básica de Rehabilitación". Al llegar, me sentía un cadáver andante, no era para menos, pues la soledad había invadido mi corazón ... y lo peor! tenía un día laaaargo de "solucionar problemas de los demás" (pequeño dilema existencial de mi amada profesión). La mañana avanzaba y ya me ganaban las ganas de salir corriendo a la calle a gritar y patalear por todo lo que me pasaba, pero sucedió algo maravilloso e inesperado: A la oficina, entro Calalo. ¿Calalo? Ah! por cierto ... Calalo es un amigo enorme ... un chico con habilidades diferentes y síndrome de down, pero con tanta ternura que podría derretir el centro de la tierra. Bueno, prosiguiendo. Calalo, entro en la oficina y mirándome a los ojos con esa mirando encantadora y transparente que te llena de calidez y la cuál nunca se desprende de sus ojos, me dijo: "Eduaaado? que pasa ... tu tas ben? ... No te tiste mi Eduado ... ya yaaa .... ya va pasar ..." sumado a su bella sonrisa, esa frase me devolvió a la vida y lo único que atiné fue a abrazarlo y en mi interior derramar lágrimas de agradecimiento ... me había salvado la vida.
Los últimos acontecimientos en mi vida me han hecho reflexionar y afianzar mi creencia en que una simple y sencilla sonrisa puede salvar una vida (exceptuando los casos extremos de problemas que requieran otro tipo de atención).
La sonrisa engloba mil aspectos afectivos. El hecho de mirar a los ojos a otra persona y transmitirle seguridad genera un clima empático de base para una relación satisfactoria e increíble. Los movimientos musculares realizados durante este ejercicio peculiar, logran distender tensiones y stress producidos por diferentes circunstancias del que hacer diario.
Un mal día lo hemos tenido todos, y una sonrisa muy pocas veces recibimos ... un abrazo, una caricia, una palabra tierna, un concejo, etc ... luego quien sabe (una cosa lleva a la otra).
El punto interesante aquí es que no siempre recibimos aquello que nos hace falta en el momento preciso ... pero ... ¿no es acaso mejor dar a recibir?. Dicen los libros sánscritos que hay épocas de dar y épocas de recibir; pero, como una cosa lleva a la otra, sugiero prudente dar todo aquello que nos gustaría recibir o que tenemos como carencia. Aseguro la devolución íntegra y el ciento por uno de lo compartí.
Eduardo Bazán Alva, Promotor de Salud Mental. Me gusta conocer personas sencillas en su forma de vivir (como yo) y me gusta compartir cada una de las cosas y puntos de vista que podamos tener.
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